Publicado en Aula de Audición y Lenguaje, La Voz

La Voz


El lunes 16 de Abril, celebramos desde 1999 el Día Mundial de la Voz. Desde el Departamento de Orientación queremos aprovechar para informar a los maestros, padres y niños sobre los cuidados y hábitos necesarios para el cuidado de la voz.

LOS TRASTORNOS DE VOZ EN LAS AULAS

 La voz, la herramienta de trabajo del docente     

     

La voz se puede definir como el conjunto de sonidos que se emiten gracias a la interacción y coordinación de diferentes aparatos: el respiratorio (pulmones, tráquea, nariz y diafragma), la fonador (laringe y cuerdas vocales) y el resonador (cavidad bucal, faringe, paladar, senos maxilares y frontales).

Cada voz tiene unas características distintas a las de cualquier otra persona. El tiempo, la intensidad, el timbre y el tono son cualidades que influyen para diferenciar una voz de otra. Es una seña de identidad. Además existen otros factores externos que influyen en la producción vocal como son la relajación, la respiración, la posición, postura y actitud, resonancia y articulación, la emisión y la fonación y la higiene vocal.

Tras este análisis anatómico nos centramos en la verdadera función de la voz: servir de vehículo comunicativo para expresar nuestras ideas, nuestras emociones, opiniones… la efectividad del acto comunicativo está relacionado íntimamente con la calidad de la voz.

La Sociedad Española Otorrinolaringología advierte que existen más de dos millones de personas que sufren trastornos de la voz y la mayor parte de ellas son profesionales dedicados a la docencia. 

La voz es el útil de trabajo en muchas profesiones como cantantes, locutores, actores, relaciones públicas, conferenciantes… y, por supuesto, de los profesores. Es la herramienta laboral de cualquier docente y un recurso metodológico que hay que cuidar ya que sin ella resulta complicado comunicar los conocimientos en el aula. Según las estadísticas en torno al 22% sufren molestias y problemas relacionados con el uso de la voz y, según el Servicio de Salud de la Universitat de Lleida existe una patología concreta derivada de la actividad docente: es la llamada disfonía del profesor y suele deberse al esfuerzo y al abuso vocal. Este tipo de afecciones provocan la segunda causa más frecuente de baja laboral.

El tema más preocupante es que la mayoría de las patologías que afectan a la voz no están diagnosticadas, lo que convierte a estos asuntos en problemas sin solución. De hecho según las estadísticas solo 63.000 personas tienen reconocidas sus afecciones vocales como enfermedad profesional. Si nos fijamos en los datos de quienes dicen padecer síntomas relacionados con la voz nos damos cuenta de que el porcentaje suele estar en torno al 65-80%.

Atendiendo a las estadísticas por género las mujeres se llevan la peor parte pues suelen ser las más afectadas por problemas vocales debido a que generalmente su voz es más aguda por la estructura de la laringe. Hay que destacar que las féminas representan más de la mitad de la población docente y que en muchas ocasiones se debe las cualidades propias de tener una voz más aguda que el género masculino. Cuando se ven afectadas por estas patologías suelen acudir a los especialistas que tratan estos problemas, los otorrinos, foniatras,  y logopedas…. Si nos fijamos en la edad descubrimos que el rango de edad comprendido entre los 25 y 45 años es el más perjudicado. Según diferentes estudios los primeros diez años de ejercicio profesional son los peores y se debe fundamentalmente a la falta de práctica y de técnica vocal. Habitualmente un 30% de los problemas suelen resolverse con rehabilitación, un 40% con cirugía y un 30% con otros tratamientos como el reposo vocal. Normalmente se trata de  disfonías (alternaciones vocales que afectan a la duración, intensidad, timbre y tono), afonías, laringitis o molestias por hiperfunción. A continuación trataremos cuáles son los factores que influyen en el desarrollo de estas enfermedades así como de cómo prevenirlas.

Factores que influyen en la voz

La acción reside en la voz decía Aristóteles y la utilización de sus cualidades (armonía, la magnitud y el ritmo, según afirmaba el filósofo griego) influirá en lo que queramos comunicar. La utilización de la voz en la docencia pretende transmitir el conocimiento de profesores a alumnos a través de las ondas sonoras.

Existen cuatro variables que influyen directa y recíprocamente unas sobre otras en la emisión de la voz: el entorno, la persona, los hábitos personales y la actividad que se desempeñe.

La actividad docente

Los profesores se pasan el día hablando frente a aulas/auditorios llenos de alumnos donde la acústica no suele ser la más adecuada, ambientes secos, clases frías o ruidos externos…  La función docente no consiste solamente en la explicación, sino en entablar diálogo con los alumnos, comprobar que se ha entendido y en caso de que no sea así que se vuelva a iniciar de nuevo el razonamiento.

La manera en que se comunica ese saber influye en la educación, por tanto, la función del docente no se centra únicamente en comunicar, sino en transmitir emociones, motivar sobre los diversos temas, cautivar la atención de los alumnos y provocar el interés. Todo eso se logra con el uso constante de la voz, con cambios de tono (subidas y bajadas, interpelaciones…).

Otro problema es que muchos profesionales no tienen la preparación para enfrentarse a la enseñanza y comenten errores que luego acaban pagando, como abusos fonatorios o una utilización defectuosa del instrumento vocal.

El entorno

Bien es cierto que cada vez existen más adelantos tecnológicos que facilitan el trabajo: por ejemplo, la utilización de micrófonos para amplificar el volumen de la voz y no tener que forzar la voz o la utilización de pizarras electrónicas y proyectores que evitan la utilización de la tiza,

instrumento que suelta mucho polvo que se suele aspirar, tragar e irritar la garganta. Además hay que tener en cuenta que al escribir a la vez que se habla se fuerza la voz para elevar el tono y que se oiga mejor.

Por otro lado, están los ruidos que pueden proceder de fuera del aula o de los alumnos que se encuentran en clase. Las aulas con más alumnos son más ruidosas y también influyen aquellas compuestas por chicos muy jóvenes, suelen distraerse más y hablar con los compañeros. El profesor ante esta molestia se pone más nervioso y se obliga a elevar el tono para imponer más autoridad.

Por último podríamos destacar lo beneficioso que resultan las pausas entre clases. Los músculos descansan y permiten que los órganos fonatorios se relajen y funcionen mejor.

Hábitos personales

Las costumbres cotidianas influyen en el desarrollo de patologías vocales. Los hábitos alimenticios como tomar café o té provocan una excitación nerviosa que influye en el ritmo respiratorio. También pueden influir las comidas pesadas, pues provocan somnolencia y pesadez lo que dificultan los movimientos del diafragma.

Otros agentes no beneficiosos son el insomnio, la posición corporal incorrecta, y por supuesto no podemos olvidar que conductas como el tabaquismo, beber alcohol, el sedentarismo… también perjudican a nuestra voz de manera muy significativa.

Factores inherentes a la persona

Otros factores que intervienen en la fatiga vocal tienen más que ver con aspectos internos de cada persona. Esto es: la relajación, la respiración, la posición, la actitud, la higiene vocal, la emisión y fonación, la resonancia y articulación. Si se habla mucho con un tono muy elevado o distinto al que corresponde, forzando  la voz, si se tose o se aclara la garganta demasiado.

El estrés y la tensión influyen negativamente en la voz. Desempeñar multitud de funciones al mismo tiempo genera una situación de nervios que provoca inseguridad y esto afecta a la voz.

Artículos de interés que podéis descargaros.

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HIGIENE VOCAL

Prevención en escuelas7

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Problemas más frecuentes de la voz

Laringitis, disfonías, afonías, rinofaringitis… son dolencias comunes que sufren los docentes. Bien es cierto que las mencionadas son las afecciones más graves que padecen los profesionales de las aulas pues lo habitual es que la mayoría de los trastornos sufridos (un elevado porcentaje comprendido entre el 65% y el 75%) se deban a disfonías funcionales, molestias vocales que no tienen relación con lesiones anatómicas sino con malas prácticas oratorias.

Las disfonías son variaciones de la voz provocadas por problemas en las cuerdas vocales. Existen diferentes tipos: orgánicas, funcionales, psicógenas o traumáticas. Se suele identificar por la voz ronca, apagada o con carraspera y tos. Para curarlas lo mejor es que sean diagnosticadas por un otorrinolaringólogo o foniatra para que programen un tratamiento que permita su cura. Normalmente la recuperación requiere la reeducación de la voz trabajando la relajación muscular (cuello y espalda), la respiración y la impostación de la voz.

Las disfonías funcionales simples como ya hemos comentado con las más habituales y las más fáciles de tratar porque no existen lesiones en el aparato fonador. Puede suceder que este tipo de trastorno se complique por la aparición de nódulos, quistes, pólipos, úlceras… son las conocidas disfonías orgánicas que sí que registran lesiones anatómicas y suelen producirse por patologías en la laringe, por problemas de origen neurológico o por alteraciones de origen traumático y quirúrgico.

La afonía es la primera afección de la voz que sufren nueve de cada diez personas. Su origen se encuentra en la mala utilización de la voz (hablar rápido, con nervios…) y se caracteriza por la pérdida de la voz completa o parcialmente. Con reposo y un tratamiento adecuado suele recuperarse en un par de días. Otro trastorno es la ronquera que se caracteriza por un tono bajo y suele estar originado por enfermedades en el aparato respiratorio como faringitis, amigdalitis, tos persistente, nódulos…

La inflamación de la laringe o laringitis suele estar causada por un virus aunque también puede deberse a un uso excesivo de la voz, y sus síntomas son tos, carraspeo y mucosidad que acaban por irritar y lesionar los tejidos. Su curación se trata con medicamentos, relajación y reposo y paciencia.

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Cuidados preventivos para evitar las afecciones en la voz

La prevención es la mejor manera de evitar problemas vocales. Casi todas las universidades recogen en sus programas de Prevención de Riesgos consejos para evitar padecer problemas en la voz. A continuación te proporcionamos algunas recomendaciones básicas para tener una buena salud vocal.

Antes de nada habrá que saber que las medidas de prevención deberán adaptarse a cada individuo pues el grado de riesgo varía según determinados factores como el sexo, la edad, los años de experiencia docente, la asignatura que imparte, la edad de los alumnos… Estas medidas son especialmente recomendables para los meses de invierno, sobre todo por los cambios de temperatura.

 

Relacionadas con las costumbres personales

Evitar el tabaco.

Evitar agentes deshidratantes como el alcohol o la cafeína.

Beber abundantes líquidos.

Tener una disciplina de sueño

No utilizar la tiza cuadrada que suelta mucho polvo y sustituirla por rotuladores sobre pizarra de plástico.

Evitar especias picantes en la dieta.

No usar la voz durante demasiado tiempo y/o a gran volumen.

Si usas la voz de forma profesional es conveniente recibir entrenamiento y el apoyo de un especialista de la voz.

Evita hablar o cantar cuando tu voz esté dañada.

Mantenga una postura corporal correcta: espalda, hombros y caderas bien alineados.

Realice ejercicios de relajación.

No cene demasiado para evitar el reflujo de juego gástrico que irrita la laringe.

Los alimentos grasos provocan sequedad en la boca.

Relacionadas con el entorno

Humidificación del ambiente.

Evitar lugares cargados de humo

Controlar los ambientes con aires acondicionados o con calefacción muy fuerte

Mejorar la acústica de las aulas si es posible.

Utilizar micrófonos en aulas grandes, así como otros artilugios como proyectores de transparencias, vídeos, ordenadores… para evitar hablar todo el rato.

Relacionadas con la voz

Respirar por la nariz y no por la boca pues así evitamos la entrada de aire frío.

Evitar forzar la voz por encima del nivel de ruido-ambiente.

Vocalizar todas las palabras de manera correcta para utilizar menos intensidad de voz.

Practicar repitiendo la misma frase con distintas inflexiones de tono: interrogativo, afirmativo, informativo, dubitativo, crítico, etc…

Leer trabalenguas y textos complejos en voz alta.

Hacer ejercicios de extensión tonal, es decir, pronunciando una misma frase primero con tonos muy graves y posteriormente en tonos cada vez más agudos.

Utilizar un ritmo de emisión vocal correcto.

Si se tiene agotamiento físico o mental evitar hablar.

Guardar reposo si aparecen molestias.

Al salir del trabajo evitar abusar de la voz.

Moverse por la sala de forma relajada mientras se imparta la clase

Descansar entre pausas de clases

Aprender técnicas de manejo de voz

Economía vocal: es decir, aprender a usar menos palabras explicándose mejor.