Publicado en Aula de Audición y Lenguaje, Aula de Psicología, Facilitemos la convivencia, Habilidades Sociales, Síndrome de Asperger, Síndrome Down, Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad (TDAH)

Publicación. Alteraciones del comportamiento en contextos educativos


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Dar respuesta educativa a las alteraciones del comportamiento que se observan en el contexto educativo actual requiere un proceso de reflexión sobre el conocimiento actual respecto al comportamiento humano, sus características y las interacciones presentes en el ámbito de las relaciones sociales.

Ficha de publicación:

TÍTULO: ALTERACIONES DEL COMPORTAMIENTO EN CONTEXTOS EDUCATIVOS

AUTORÍA: Profesorado del Equipo Específico Alteraciones del Comportamiento y Profesorado del programa “Trampolín”.

ÁREA: Orientación educativa y necesidades educativas especiales

NIVEL EDUCATIVO: Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria

TIPO DE MATERIAL: Carpeta que contiene 6 libros y un CD

EDITOR: Consejería de Educación y Ciencia.

FECHA DE EDICIÓN: Junio 2011

LOCALIZACIÓN: Servicio de Atención a la Diversidad, Orientación Educativa y Participación. Equipo Específico de Alteraciones del Comportamiento

Resumen del contenido:

libro1

Libro 1: Bases teóricas de las alteraciones del comportamiento. Comportamiento y alteraciones. Modelos explicativos desde el ámbito escolar. Factores de riesgo. 

Pincha aquí para guardar el material:2011-06_01_LIBRO_ALTERACIONES_vis

libro2

Cuaderno 2:Intervención educativa. Medidas de Centro y de Aula. Orientaciones didácticas para la docencia. Incidentes y pautas de Centro y Familia.

Pincha aquí para guardar el material 2011-06_02_ALTERACIONES_INTERV_EDUCATIVA

libro3

Cuaderno 3. Proceso de Intervención del Equipo Específico de Alteraciones del Comportamiento. Protocolos, demandas, evaluación, medidas y seguimiento. Direcciones y contactos.

Pincha aquí para guardar el material 2011-06_03_INTERVENCION_EQU_ESPECIFICO

libro4

Cuaderno 4. Intervención familiar. Indicadores de evaluación. Interacción padres e hijos. Pautas y normas. Esferas de intervención. Anexo con cuestionarios.

Pincha aquí para guardar el material 2011-06_04_INTERVENCION_FAMILIAR_vis

libro5

Cuaderno 5: Programa “Trampolín” y Programa “Puente”. Alumnos destinatarios, recursos y metodología. Áreas de intervención. Actividades.

Pincha aquí para guardar el material 2011-06_05_TRAMPOLIN_PUENTE_vis

libro6

Cuaderno 6: Técnicas y estrategias de intervención. Fichas descriptivas de técnicas y actividades. Intervención ante la falta de control e impulsividad, atención y memoria de trabajo, frustración y reconocimiento, habilidades sociales, modificación de conducta y resolución de conflictos, y descriptores de las dinámicas de grupo (características, utilidad y limitaciones).

Pincha aquí para guardar el material 2011-06_06_TECNICAS_INTERVENCION_vis

Fuente:http://web.educastur.princast.es/eoep/eacoviedo/inicio.htm

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NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES


¿QUÉ SON LAS NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES?

Aquí os dejamos un vídeo precioso que explica qué son las llamadas n.e.e. (necesidades educativas especiales), de qué alumnos estamos hablando, tipos de problemas que se incluyen en ellas,…..etc. Esperamos que os  guste.

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FOBIA ESCOLAR


FOBIA ESCOLAR

Antes de desarrollar el tema de la Fobia Escolar,  debemos diferenciar tres aspectos que aunque similares no son lo mismo y que sin embargo es muy frecuente confundirlos: Miedo, Ansiedad y Fobia.

MIEDOS 

  • Forma parte del desarrollo normal del niño
  • La mayoría son transitorios, relacionados con etapas evolutivas, aparecen y desaparecen más o menos a la misma edad, no interfieren con el funcionamiento cotidiano.
  • Son adaptativos, las experiencias y emociones asociadas proporcionan habilidades de enfrentamiento que le permite adaptarse a varios stresores vitales.

ANSIEDAD

  • Situaciones menos específicas
  • Más difusa y anticipatoria
  • Sin una amenaza evidente

FOBIA

  • Desproporcionado a la situación
  • Irracional (no se puede explicar)
  • Fuera de control voluntario
  • Lleva a emitir respuestas de evitación
  • La reacción de temor persiste durante largos periodos
  • Es una reacción desadaptativa
  • No corresponde a la edad o estadio evolutiva
  • Más tiempo de duración la intensidad y el grado de perturbación en el niño y/o la familia.

fobia escolar no quiero

¿QUÉ ES LA FOBIA ESCOLAR?

La Fobia Escolar supone que el niño “experimenta un fuerte temor ante el hecho de asistir al colegio “. Es un patrón desadaptativo de respuesta de ansiedad ante la situación de ir al colegio. Se considera uno de los trastornos psicológicos en niños y adolescentes más incapacitantes, puesto que repercute muy negativamente en el rendimiento académico y en las relaciones sociales.

Los estudios de prevalencia muestran tasas de entre un 1 y 1.5% de la población escolar (Echeburua, 1998)

Por tanto hablamos de Fobia Escolar cuando aparece:

  1. Una severa dificultad para ir al colegio, que generalmente en casa, supone ausencias prolongadas del medio escolar.
  2. Una grave alteración emocional que engloba: miedo intenso, explosiones de mal humor, o un exceso de quejas físicas, cuando el niño se enfrenta ante la situación de tener que ir al colegio.
  3. El niño permanece en casa con el consentimiento paterno, cuando se debería estar en el colegio
  4. Hay una ausencia de características antisociales robos- mentiras o conductas destructivas.

Es importante diferenciar la Fobia Escolar de  los “NOVILLOS”. En el caso de los “novillos” el niño no tiene consentimiento paterno, no hay reacción fisiológica de temor  y permanece en la calle y no en casa.

LOS SÍNTOMAS DE EXPRESIÓN SOMÁTICA DE LA ANSIEDAD SON:

Aparato cardiovascular Taquicardia, arritmias
Aparato respiratorio Disnea, Hiperventilación, Apnea, suspiros.
Aparato digestivo Vómitos, Disfagia, Sensación de bolo, “pellizco en el estómago”, Dolores de “barriga” e intestinales. Diarreas, “el despeño diarreico ante los exámenes”. Náuseas
Sistema nervioso central Mareos, Parestesias, Temblores, Sensación de Vértigos, Hiperestesias, Convulsiones, Cefaleas, Desvanecimiento.
Sistema osteo – articular Parálisis, Distonías, Hipertonías.
Piel Palidez, Enrojecimiento, sudoración
  • ADOLESCENCIA: los suspiros, las disneas y las taquicardias
  • Los más frecuentes y que con frecuencia son expresión directa de ansiedad son: las cefaleas, los vómitos y los dolores de barriga.
  • ESTADOS AGUDOS O CRÓNICOS DE ANSIEDAD: suelen darse con “mareos”, los temblores, las Hiperestesias y las parálisis de los miembros.
  • También pesadillas y terrores nocturnos son formas de expresión de la ansiedad infantil.

La fobia escolar es un trastorno complejo que puede estar generado por una fobia simple (temor a que le peguen), por miedo a la separación de los padres o por TOC.

ANSIEDAD DE SEPARACIÓN
FOBIA ESCOLAR
  Niños más pequeños

Más en niñas

Clase media – baja

Menos rechazo al colegio

Más trastornos psicológicos asociados

Las madres tienen más trastornos      afectivos.

  A partir de los 5 años

Más en niños

Clase social elevada

Más rechazo al colegio

Menos trastornos

Hay un 80% de niños con ansiedad de separación que presentan fobia escolar.

FACTORES PRECIPITANTES
  • Cambio de colegio  o de nivel académico
  • Muerte, enfermedad o marcha de los padres (normalmente la madre)
  • Que el  niño haya sufrido una enfermedad, accidente u operación que lo obliga a permanecer en casa u hospitalizado durante largos periodos de tiempo.
  • Miedo al ridículo, a las amenazas o peleas en otros niños.
  • Miedo al fracaso académico.

Aparece más frecuentemente entre los 5 – 6 años y los 10 – 11 años. Normalmente los niños con F. E. tardía (10 – 11 años) tienen peor pronóstico.

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Orientaciones:

Intervención familiar

Si se hace cumplir la regla de la asistencia diaria a la escuela, el problema de la fobia escolar mejorará en forma notable en una o dos semanas.

En cambio, si no le exige a su hijo que asista diariamente a la escuela, los síntomas físicos y el deseo de quedarse en casa se volverán más frecuentes. Cuanto más tiempo pase su hijo en casa, tanto más difícil le resultará volver a la escuela. Podrían estar en juego la vida social y la educación futura del niño.

Cuando el niño se alborota al separarse de los padres, la mejor estrategia es informarle, calmadamente, que el padre/ madre regresará y que el niño tiene que quedarse, entonces debe irse rápido. Una separación firme, rápida y con cariño es mejor tanto para los padres como para el niño.

1. Insistir ir a la escuela.

La mejor terapia de la fobia escolar es ir diariamente a la escuela. Los temores se superan enfrentándolos cuanto antes. La asistencia diaria a la escuela hará que casi todos los síntomas físicos del niño mejoren.

Los síntomas se volverán menos intensos y se presentarán con menor frecuencia y, con el tiempo, el niño volverá a disfrutar de la escuela. Sin embargo, al principio el niño pondrá a prueba la determinación de la madre de enviarlo a la escuela todos los días. Los padres deberán hacer que la asistencia a la escuela sea una regla rigurosa, sin excepciones.

2. Los padres deben ser particularmente firmes las mañanas de los días de escuela.

Al principio, las mañanas pueden ser difíciles. Nunca se le debe preguntar al niño cómo se siente porque esto lo estimulará a quejarse. Si el niño está suficientemente bien para estar levantado y andar de un lado a otro dentro de la casa, está suficientemente bien para poder ir a la escuela. Si se queja de síntomas físicos, pero son los ya ha mostrado en otras ocasiones, deberá ser enviado a la escuela inmediatamente con mínima discusión.

En el caso de que los padres no estén seguros acerca de la salud de su hijo, deben enviarlo a la escuela de todos modos; porque si los síntomas empeoran después, el centro lo comunicará a la familia. Aunque se le haga tarde, el niño debe ir a la escuela.

Algunas veces un niño puede llorar y gritar, negándose absolutamente a ir a la escuela. En ese caso, después de hablar con él sobre sus temores, se le debe llevar. Uno de los padres podría ser mejor que el otro en hacer cumplir esto. Incluso en algunas ocasiones, un pariente puede encargarse del asunto durante unos días.

3. Coger una cita para que el niño vaya a ver a su médico la misma mañana si se queda en casa. Si el niño tiene un síntoma físico nuevo o parece estar muy enfermo, es probable que los padres quieran que se quede en casa. Si tienen dudas, probablemente su médico puede determinar la causa de la enfermedad del niño. Si el síntoma es causado por una enfermedad, puede iniciarse el tratamiento apropiado. Si el síntoma es causado por ansiedad, el niño deberá volver a la escuela inmediatamente.

Los niños con dolor de garganta, tos moderada, secreción nasal u otros síntomas de resfriado, pero sin fiebre, pueden ser enviados a la escuela. Los niños no deben permanecer en casa por “parecer enfermos”, “tener mal color”, “tener ojeras” o “estar fatigados”.

4. Solicitar la asistencia del personal de la escuela.

Deben informar al maestro de la escuela que, si los síntomas del niño aumentan, deje que se relaje de 5 a 15 minutos en otro lugar, en lugar de enviarlo a casa. Si el niño tiene algunos temores especiales, como recitar en clase, el maestro generalmente hará concesiones especiales.

5. Hablar con el niño sobre su temor a la escuela.

En algún momento, que no sea una mañana de escuela, hablar con el niño sobre sus problemas, alentarlo a decir exactamente lo que le molesta, preguntarle qué es lo peor que podría pasarle en la escuela o en el camino a la escuela. Si hay una situación que pueda cambiar, decirle que harán todo lo posible por cambiarla. Si les preocupa que los síntomas puedan empeorar en la escuela, asegúrenle que puede relajarse unos minutos en el colegio según lo necesite.

Después de escucharlo atentamente, deben decirle que entienden sus sentimientos, pero que sigue siendo necesario que asista a la escuela mientras mejora.

6. Ayudar al niño a pasar más tiempo con otros niños de su edad.

Fuera de la escuela, los niños con fobia escolar tienden a preferir estar con sus padres, jugar dentro de casa, estar solos en su cuarto, ver mucha televisión, etc. Muchos no pueden pasar una noche en casa de un amigo sin desarrollar un sentimiento abrumador de nostalgia. Necesitan estímulo para jugar más con sus compañeros. Esto puede ser difícil para los padres que disfrutan de la compañía del niño, pero a la larga es el mejor curso de acción. Es necesario que alienten a su hijo para que hagan deporte (por lo general, prefieren los deportes que no son de contacto físico). Además es conveniente que envíen más frecuentemente a su hijo fuera de casa o a las casas de otros niños. Pueden invitar a los amigos de su hijo a salir con su familia o a pasar la noche en su casa. La experiencia en un campamento de verano podría resultarle sumamente beneficiosa.

OTRAS ORIENTACIONES A LA FAMILIA ANTE UNA FOBIA ESCOLAR

Es importante las siguientes actitudes para tratar esta problemática:

1.- Actitud conjunta en ambos esposos.

2.- Evitar el sobre proteccionismo del niño/a.

3.- No reforzar conductas indeseables, no manifestando interés por el problema que se plantea, al menos externamente.

4.- No manifestar ansiedad.

5.- Quitar importancia a sus vómitos, mareos, inapetencias o dolores estomacales.

6.- Manifestar interés por la escuela, su asistencia al centro escolar y la tarea desarrollada en él.

7.- Evitar las faltas a la escuela.

8.- Compensar su debilidad por otras vías (vitaminas…)

No reforzar conductas indeseables, no manifestando interés por el problema que se plantea, al menos externamente.

No manifestar ansiedad.

Los padres deberán ignorar las quejas somáticas de la niña: “me duele la barriga “, “no me encuentro bien “.

Facilitar y favorecer al máximo la comunicación con la niña.

No reforzar las conductas de evitación (quedarse en casa).

Hablar en casa siempre positivamente de todo lo relacionado con el colegio…manifestar interés por la escuela, su asistencia al centro escolar y la tarea desarrollada en él.

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ESTIMULACIÓN TEMPRANA


Dedicaremos varios días a tratar el tema de la estimulación temprana, os dejaremos algunos manuales que pueden ser muy útiles a la hora de programar diferentes actividades.

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Estimulación temprana

La estimulación tempranaestimulación precoz o atención temprana es un grupo de técnicas para el desarrollo de las capacidades y habilidades de los niños en la primera infancia. Es el grupo de técnicas educativas especiales empleadas en niños entre el nacimiento y los seis años de vida para corregir trastornos reales o potenciales en su desarrollo, o para estimular capacidades compensadoras. Las intervenciones contemplan al niño globalmente y los programas se desarrollan teniendo en cuenta tanto al individuo como a la familia y el entorno social que lo rodea.

Los programas de estimulación precoz utilizan con frecuencia el juego como base para el desarrollo de habilidades.

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Los primeros seis años de vida se caracterizan por un alto grado de plasticidad neuronal o plasticidad neural, que permite la adquisición de funciones básicas como el control postural, la marcha o el lenguaje. La consecución progresiva de hitos en este desarrollo va permitiendo la aparición y mejora de nuevas habilidades (por ejemplo, es necesario que el niño aprenda a sujetar la cabeza, controlando la musculatura del cuello, para que pueda dirigir la vista, lo que refuerza la motivación para la marcha o el contacto visual como elemento socializador…).

Este desarrollo surge de la interacción entre los genes y el ambiente. Los primeros son inmodificables, y establecen la base de capacidades propias de cada individuo. Los factores ambientales, sobre los que intervienen los programas de estimulación precoz, modulan e incluso inhiben o estimulan, la expresión de diversas características genéticas.

Dentro de los factores ambientales se incluyen los puramente biológicos (estado de salud, nutrición…) y otros de índole psicológica, social y cultural: sus vínculos afectivos iniciales, el nivel de atención que recibe, el grado de interacción del ambiente con el niño (personas que lo rodean, objetos, luz, sonidos…). Estos factores son fundamentales en la maduración de conductas de adaptación al entorno, de la disposición al aprendizaje, del establecimiento de diferentes estrategias de comunicación o del desarrollo emocional.

Evaluación del desarrollo

Se debe considerar la edad cronológica y la edad corregida. En el caso de niños recién nacidos de término, se tiene en cuenta la edad cronológica para evaluar un niño a distintas edades. En el caso de niños prematuros hay que restar a la edad cronológica las semanas de gestación que no completó Estado de salud. Es sabido que cualquiera enfermedad puede afectar el examen de desarrollo de un niño. Para tener una información fidedigna es necesario esperar hasta que el niño esté sano. Analizar todas las áreas. El examen del área motriz, de los reflejos arcaicos, en general no se omite. Debe recordarse a otras áreas de importancia: audición, visión, área social, área afectiva, área de lenguaje, por ejemplo. Interacción entre diferentes áreas del desarrollo. A modo de ejemplo, se recomienda estudiar la coordinación ojo-mano; ubicación de sonido y uso de la mano; exploración de la marcha y avances cognitivos, etc. Condiciones niño-ambiente-examinado. Para poder darle valor a un examen de desarrollo hay que tener en cuenta la influencia positiva o negativa del lugar físico donde se realiza el examen (calor, frío, miedo, nº de personas, etc.) De gran valor es el estado en que se encuentra el niño en relación a: horas de alimentación, sueño, grado de alerta, etc. También el estado del examinador debe considerarse: su experiencia en evaluación; la relación con el niño, el tiempo de que dispone, etc. Análisis global de la anamnesis y del examen de desarrollo. Es posible que existan discrepancias entre lo que dicen los padres acerca del desarrollo de su hijo y lo que se encuentra en el examen. Un diagnóstico de desarrollo resultará del análisis cuidadoso de ambas informaciones.

Esta etapa temprana de la vida también se caracteriza por una mayor susceptibilidad a condiciones ambientales inadecuadas que pueden retrasar o bloquear la adquisición de algunas habilidades, aunque la capacidad adaptativa del sistema nervioso central en cualquier niño sin problemas de desarrollo permite una reorganización funcional de la que comenzamos a carecer a partir de los seis años de vida. De ahí la importancia de iniciar lo más precozmente posible los programas de intervención, especialmente en niños con alteraciones del desarrollo o con alto riesgo de padecerlos.

Grupos de riesgo

Con el objeto de favorecer la implantación precoz de programas de atención temprana se definen como colectivos con mayor riesgo de padecer alteraciones o retrasos en el desarrollo a los siguientes:

  • Trastornos genéticos que dificultan el desarrollo (síndrome de DownSíndrome X frágil,…)
  • Enfermedades congénitas o adquiridas que interfieren en el desarrollo (Trastornos del metabolismo, endocrinopatías…)
  • Alteraciones del período pre, peri o posnatal (prematuridad, bajo peso al nacer, anoxia durante el parto,…)
  • Niños de riesgo psico-social (Ausencia de cuidados correctos, maltratos familiares,…)

Abordaje globalestimulacion-temprana 2

A la hora de diseñar programas específicos para cada niño deben tenerse en cuenta sus necesidades y circunstancias en todos los ámbitos: biológico, psico-social, emocional, familiar, escolar, cultural o socio-económico. Lo ideal es que la intervención se realice a través de un equipo interdisciplinar que aborde todos los aspectos del desarrollo que puedan resultar afectados: psicopedagogofisioterapeutalogopeda… de modo que el trabajo, las decisiones y los objetivos sean comunes y compartidos por todo el equipo.

Os dejamos unos manuales dirigidos a niños de 0 a 6 años:

Guía de Atención Temprana.El niño y la niña de O a 3 años

Guía de Atención Temprana_El Niño y la Niña de 3 a 6 años

guía funciones ejecutivas

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LIBROS PARA SUPERAR LOS MIEDOS INFANTILES


LIBROS INFANTILES PARA SUPERAR MIEDOS

Os dejamos una serie de libros dirigidos a  padres e hijos, para ayudarles a superar diferentes miedos, muy comunes en la etapa infantil. Nos aportan pautas y consejos para acompañar a los niños en esos momentos, ofreciéndoles herramientas para afrontar los miedos de manera eficaz. Existen muchos títulos pero nosotras hemos hecho esta pequeña selección:

“Cómo superar los miedos y preocupaciones. una guía para niños”. James J. Crist. Editorial Oniro, 2004.

Este libro trata sobre los diversos temores y angustias que todo el mundo experimenta en algún momento de su vida, ya sea a la oscuridad, a los exámenes, a las pesadillas,..etc. Con la ayuda de este libro el niño aprenderá: de dónde vienen los miedos y preocupaciones, así como cuáles son los más habituales, métodos que puede probar para sentirse más seguro y tranquilo, cuándo ha de solicitar la ayuda de un adulto y cómo obtenerla, información especial para compartir con los padres u otro familiar.

 

 

 

 

 

 

 

” El niño miedoso”. Francisco Xavier Méndez. Editorial Pirámide.

¿Para qué sirve el miedo? ¿Es mejor ser prudente que pasarse de valiente? ¿Por qué algunos niños tienen tanto miedo? ¿Por qué asustan los animales, la sangre, las tormentas o los monstruos? ¿Y el miedo a lo desconocido? ¿Cómo pueden los padres ayudar a su hijo a vencer sus miedos? ¿Qué hacer cuando el niño va por la noche a la cama de los padres? ¿Y cuando no consiente separarse un minuto de ellos? ¿Y cuando se niega a ir al colegio? Ésta es una guía para orientar a los padres sobre los miedos de sus hijos.

“Miedos y temores en la infancia: ayudar a los niños a superarlos”. Francisco Xavier Méndez. Editorial Pirámide.

Esta obra describe los mecanismos psicológicos que explican por qué aparecen y se mantienen los temores. Ilustra con ejercicios prácticos cómo se corrigen los inventarios de miedos y otros instrumentos psicológicos para evaluar las fobias infantiles. Detalla las estrategias terapéuticas empleadas con niños. Ofrece pautas concretas de actuación para el miedo a la oscuridad, el trastorno de ansiedad por separación, la fobia escolar y los miedos relacionados con las enfermedades.

“Ya no tengo miedo”. Emma Brownjohn. Ediciones Beascoa.

¿De qué tienes miedo? ¿Serías más feliz si no tuvieras miedo? Este fantástico libro con ventanitas habla de todo tipo de miedos: el miedo a las arañas, los bichos y la oscuridad; el miedo de hacer cosas nuevas, de ir a sitios nuevos, de parecer diferente y ser maltratado… y muchos otros miedos que todos hemos sentido alguna vez. Gracias a este libro comprenderás que hay que hablar de los miedos e intentar superarlos. Además ¡las tarjetas recortables que se incluyen al final te darán ideas para combatirlos!

“Los miedos de los niños: cómo descubrirlos a través de sus dibujos y cómo ayudarles a superarlos”. Alberto Magni y Evi Crotti. Ediciones Oniro.

Este libro trata sobre los diversos temores y angustias que todos los niños experimentan durante sus primeros años de vida y que lograrán superar antes de llegar a la edad adulta, si les permitimos manifestarlos abiertamente, sin agobiarlos con razonamientos lógicos. Lo esencial es que los padres presten atención a sus mensajes no verbales y potencien su inteligencia emocional mediante una actitud comprensiva y de apoyo. Con frecuencia, los dibujos y garabatos traducen los rasgos de la personalidad del niño que éste no consigue expresar ni con otros signos no verbales ni a través del lenguaje.

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ANSIEDAD DE SEPARACIÓN


¿ QUÉ ES LA ANSIEDAD DE SEPARACIÓN?

Hoy os hablamos de un trastorno de ansiedad bastante frecuente en la infancia, el trastorno de ansiedad de separación. Se trata de un problema importante, que no debemos dejar pasar una vez detectado, ya que si no se trata de manera adecuada puede provocar otras dificultades como una fobia escolar, muy incapacitante para los menores y sus familias. Debemos conocer en qué consiste exactamente, cuáles son los criterios para su diagnóstico, y diferenciarlo de un cierto temor a separarse de las figuras familiares, muy frecuente y común en los niños, sobre todo, en determinadas edades, totalmente adaptativo.

“…Tina tenía entonces 10 años. Sus problemas empezaron el primer día de clase, en el que se escondió en el sótano y lloró todo el día. Después sólo iba a la escuela si su madre le acompañaba y se quedaba a comer. Durante tres meses se quejó de dolor de cabeza y de tripa. Admitió que lo que le pasaba era que le molestaba irse de casa, porque tenía la impresión de que algo malo iba a pasar. Además decía sentirse mal cuando no veía a todos los miembros de su familia…” 

Los miedos son parte del desarrollo evolutivo de una persona. Previenen contra posibles peligros en cada uno de los momentos de nuestro desarrollo. Por eso, la mayoría de miedos se dan en la infancia y la adolescencia, y están en consonancia con las habilidades disponibles para hacer frente a los posibles estímulos que los provocan y con las capacidades cognitivas existentes. Estos miedos son normales, no provocan graves interferencias en la vida académica, social o laboral de la persona, y sirven para que la persona desarrolle habilidades motoras y cognitivas de afrontamiento. Además siguen una secuencia determinada, ya que a medida que se afrontan con buenos resultados cambia el objeto de temor.

La secuencia de miedos normales (Bragado, 1994) es:

0 – 6 meses: pérdida súbita de la base de sustentación (soporte) y ruidos fuertes.
7 – 12 meses: miedo a las personas extrañas, y a objetos que surgen inesperadamente.
1 año: separación de los padres, retretes, heridas, extraños.
2 años: ruidos fuertes (sirenas, aspiradores, alarmas, camiones…), animales, habitaciones oscuras, separación de los padres, objetos o máquinas grandes y cambios en el entorno personal.
3 años: Máscaras, oscuridad, animales, separación de los padres.
4 años: Separación de los padres, animales, oscuridad y ruidos.
5 años: animales, separación de los padres, oscuridad, gente “mala”, lesiones corporales.
6 años: Seres sobrenaturales, lesiones corporales, truenos y relámpagos, oscuridad, dormir o estar solos, separación de los padres.
7 – 8 años: Seres sobrenaturales, oscuridad, miedos basados en sucesos aparecidos en los medios de comunicación, estar solos, lesiones corporales.
9 – 12 años: Exámenes, rendimiento académico, lesiones corporales, aspecto físico, truenos y relámpagos, muerte, y en pocos casos a la oscuridad.

El miedo a la separación es el primero y más básico de los miedos. Incluso se da en otras especies. Tiene un claro sentido adaptativo ya que el tener a los cuidadores cerca se incrementan las probabilidades de supervivencia, hasta que el sujeto desarrolle las habilidades y la confianza necesarias para que hacer frente a los estímulos que le atemorizan. Entonces, una vez el sujeto gana en independencia, el miedo se va centrando en situaciones más específicas (p. ej. oscuridad o animales). Pero si este miedo se mantiene, y es desproporcionado en relación al nivel de desarrollo del sujeto, conllevando problemas en áreas importantes de la vida de éste, deja de ser útil y puede llegar a convertirse en el trastorno de ansiedad por separación (a efectos prácticos usaremos los términos ansiedad y miedo indistintamente).

Este trastorno es el más frecuente de ansiedad afectando a un 4% de la población infantil, porcentaje que se va reduciendo conforme aumenta la edad. Es más frecuente en niñas que en niños. Suele iniciarse sobre los 9 años y en relación a un estímulo estresante. Hay cambios en la intensidad de la afectación a lo largo del tiempo. Aunque aumenta la probabilidad de padecer otros trastornos de ansiedad en la juventud y edad adulta, lo normal es que no se mantenga más allá de la adolescencia.

Sus síntomas característicos son un malestar físico y psicológico recurrente cuando hay una separación real o anticipada respecto de las figuras significativas. Las figuras significativas para la persona son aquellas con las que ha establecido un fuerte vínculo emocional, y, normalmente, serían los cuidadores habituales. También existe una preocupación excesiva y continua por la posibilidad de que las personas queridas les suceda algo grave o porque se produzca la separación. Suele haber resistencia o negativas repetidas a implicarse en situaciones que impliquen la separación y pesadillas relacionadas con el tema de la separación.

Como la ansiedad por separación es uno de los primeros miedos en aparecer, si no se supera, aumenta la probabilidad de que se den posteriores trastornos de ansiedad en la edad adulta como la agorafobia o el trastorno de pánico.

También es frecuente encontrar problemas académicos por el elevado absentismo escolar que puede haber en las personas que padecen este trastorno. Es importante destacar que este trastorno puede darse conjuntamente con la fobia escolar aunque son dos trastornos con características distintivas (la fobia escolar es un miedo desmesurado al entorno escolar o alguno de sus miembros, y no a la separación respecto de las figuras significativas).

Para explicar el origen de este trastorno se usan modelos de vulnerabilidad-estrés. Es decir existen una serie de factores de vulnerabilidad que al interaccionar con acontecimientos estresantes y con factores de aprendizaje, producen el trastorno. Los acontecimientos que pueden desencadenar el trastorno son la muerte temprana de un progenitor (afecta más cuanto más comprenda el niño o adolescente lo irreversible de la muerte), divorcio de los padres que conlleve cambios importantes en el quehacer cotidiano del niño y haga las relaciones familiares más hostiles, hospitalizaciones en edades tempranas, o cambios de residencia.

Respecto a los factores de vulnerabilidad, destacarían:

– Estilo educativo sobreprotector de los padres, impidiendo que el niño/a desarrolle su propia autonomía.

– Familias cerradas en sí mismas, habiendo pocas ocasiones para que el niño se separe de las figuras significativas y desarrolle su propia autonomía.

– Predisposición heredada: en concreto la característica que más predispone al trastorno es la inhibición conductual ya que supone una mayor reactividad psicofisiológica (más tendencia al rubor, a la taquicardia, a la sudoración, etc… y más tiempo para disminuir estos síntomas).

– Relación insegura con los cuidadores.

– Problemas psicológicos en los padres, sobre todo depresión mayor y trastorno de pánico.

– Características cognitivas: preocupaciones excesivas y no realistas vistas como incontrolables, interpretación del mundo como negativo y amenazante, atención excesiva a las propias reacciones y pensamientos limitando las posibilidades de acción y aumentando las atribuciones a uno mismo de los fracasos.
Si el niño/a no se expone a las situaciones de separación, el trastorno se puede mantener e incluso empeorar. Otros factores de mantenimiento son la persistencia de alguno de los factores anteriores o el reforzamiento de la conducta del niño/a y la obtención de beneficios primarios o secundarios por ello.

El tratamiento psicológico cognitivo-conductual suele ser efectivo en la mayoría de los casos con este trastorno. Se usan técnicas parecidas a las utilizadas para los adultos, pero con ciertas adaptaciones. Estas técnicas serían la exposición, la relajación, la práctica reforzada, técnicas cognitivas para reducir la ansiedad, programas de contingencias, y técnicas de modelado. En cuanto a los fármacos, no están indicados para niños menores de 6 años. En edades posteriores se suelen usar antidepresivos y con menos frecuencia benzodiacepinas.

¿Cómo hacer las despedidas más fáciles?

  1. Elegir el momento adecuado. Si sabe que va a necesitar que su hijo acuda a guardería, intente llevarlo antes de cumplir los 8 meses, para que pueda acostumbrarse. Si inicia la guardería entre los 8 meses y el año de edad es más probable que aparezca la ansiedad de separación por primera vez. Intente no separarse de su hijo cuando éste pueda estar cansado, con hambre o nervioso. Si es posible, programe el momento de su partida después de las siestas y las comidas.
  2. Practicar. Haga prácticas con su hijo para separarse de él y para que vaya conociendo poco a poco a las personas y los lugares nuevos. Si piensa dejar a su hijo al cuidado de un familiar, invite a la persona antes para que pasen un tiempo juntos mientras usted está presente. Si su hijo va a empezar a ir a una nueva guardería o colegio, visiten el lugar juntos antes de dejarlo de tiempo completo. Deje a su hijo con un cuidador durante cortos períodos de tiempo, para que pueda acostumbrarse a estar separado de usted.
  3. Transmita tranquilidad y sea coherente. Cree un ritual para irse, de modo que pueda despedirse de un modo agradable, amoroso y sin vacilaciones. Transmita a su hijo confianza. Tranquilícelo comunicándole que va a volver y explíquele cuánto tardará en regresar con conceptos que pueda entender (por ejemplo, después de comer). Concédale toda su atención al despedirse, y cuando diga que se va, hágalo; si vuelve, sólo empeorará las cosas.
  4. Cumpla sus promesas. Es importante que regrese en el momento en que le ha prometido hacerlo. Esto es esencial; de esta manera, su hijo desarrollará la confianza de que puede afrontar ese tiempo de separación.

Os dejamos también, un vídeo explicativo del trastorno de ansiedad de separación.

 

 

Publicado en Aula de Psicología

Cómo prevenir la ansiedad en los niños


Os hablamos hoy de cómo prevenir la ansiedad en los niños. Aunque los trastornos de ansiedad poseen una clara base biológica, una clara vulnerabilidad genética, también como padres y educadores podemos contribuir, con nuestro estilo educativo y la manera de socializar a los niños, a que sufran o no algún tipo de ansiedad o estrés. Debemos dotarlos de recursos y herramientas eficaces para afrontar situaciones vitales estresantes, a las que inevitablemente deberán hacer frente a lo largo de su vida, intentaremos que sean personas autónomas, independientes y con una autoestima ajustada.

Educando a los niños para prevenir la ansiedad

En los trastornos de ansiedad interactúan factores biológicos o constitucionales, factores ambientales y factores personales. Entre los primeros se encuentran los factores genéticos, biológicos (alteraciones en la anatomía cerebral, en los neurotransmisores, etc.) o constitucionales, como el temperamento. Estos factores predisponen al individuo a padecer trastornos de ansiedad. Entre los factores ambientales destacan los acontecimientos vitales o situaciones traumáticas, el estilo educativo de los padres, y, en general, los procesos de socialización del niño-adolescente-adulto en los diferentes ámbitos de su vida: familia, escuela, amigos, trabajo, etc. Entre los factores personales implicados en la génesis y el mantenimiento de los trastornos de ansiedad destacan la valoración personal y subjetiva que cada persona hace de uno mismo (autoestima) y los recursos de que dispone el individuo para afrontar los problemas (estrategias de afrontamiento). .

Las personas más próximas al niño tienen un papel muy importante en la prevención de los trastornos de ansiedad. Los padres y los educadores pueden reducir el impacto de las situaciones o acontecimientos vitales estresantes que viva el niño, pueden educarlo para potenciar sus recursos personales y pueden promover nuevas experiencias y fomentar hábitos de vida saludables. ¿Cómo?

En este documento se expondrán brevemente algunas de las pautas o líneas de actuación que los cuidadores del niño deberían seguir para prevenir en la medida de lo posible que éste desarrolle un problema de ansiedad. 

Disminuir el impacto de los acontecimientos estresantes… 

Los niños pueden carecer de recursos para afrontar de forma adecuada situaciones o acontecimientos vitales estresantes o traumáticos. La vivencia de una separación, de la muerte de un familiar o amigo, de un desastre natural (incendio, inundación), de un robo, de un accidente, etc. pueden superar la capacidad del niño para reaccionar de forma adaptativa. En estos casos, las personas próximas al niño deberían:

1. Hablar con el niño de todo lo que le preocupa, de cómo se siente . Permitir que se desahogue y exponga todas sus preocupaciones, dudas y sentimientos. No forzar al niño a hablar de sus sentimientos, estar disponibles cuando él lo necesite.

2. Actuar como modelos de conducta y afrontamiento : los niños aprenden a actuar y a afrontar los problemas imitando y adoptando como propios los modos de actuación de personas cercanas a ellos. En este sentido, es importante que el niño aprenda a:

          -Demostrar los sentimientos, no ocultarlos.

          -Afrontar los problemas, no evitarlos: si el niño tiene miedo a alguna situación es       importante que le anime a enfrentarse a ella. ¿Cómo?

            a) Hacer de modelo para el niño: darle ejemplo afrontando la situación primero, sin forzar al niño a que lo haga: de este modo comprobará que estar cerca de ese objeto temido (perro, ascensor, etc.) o en esa situación no es peligroso ni tiene consecuencias negativas. 

            b) Ayudar a exponerse a la situación de forma gradual: primero acompañado, luego solo, comenzar por la situación más fácil, poco a poco aumentar la dificultad…

            c) Felicitarlo por los avances.

En otros casos, acontecimientos cotidianos como el nacimiento de un hermano, la entrada al colegio, los problemas con otros compañeros, etc. pueden ser una fuente de preocupaciones para el niño. Los padres y cuidadores deberían:

1. Comprender lo importante que para el niño es esa situación . No hay que restar importancia a acontecimientos que para un adulto pueden resultar intrascendentes: una pelea con otro compañero, un cambio de profesor, la dificultad en alguna materia escolar, etc. pueden ser lo suficientemente significativas para que el niño se muestre preocupado. 

2. Hablar con el niño de todo aquello que teme.. ¿Qué es lo que le inquieta? ¿Qué es lo peor que puede pasar?.

3. Adoptar una actitud propicia a la resolución del conflicto o problemas : ¿qué puede hacer el niño para solucionar ese problema? ¿cómo puede hacerlo? ¿está en su mano el solucionarlo?. Es importante que los cuidadores no adopten un papel demasiado directivo: el niño debe aprender a solucionar sus propios problemas. Solucionárselos no enseña al niño a ser autónomo, sino a depender de los padres o cuidadores y recurrir a ellos cada vez que tenga un pequeño contratiempo.

4. Interesarse por la evolución del problema. 

5. Animar al niño, reforzarlo por los avances. 

Educarlo para potenciar sus recursos personales… 

La respuesta ante una situación que genera ansiedad depende en parte de los recursos de que dispone el individuo para afrontar ese problema y de si percibe que es capaz de resolverlo. Dicho de otro modo, no basta con tener las armas para enfrentarse a un problema, hay que creer que se puede luchar contra él y superarlo. Este sentimiento de autoeficacia tiene mucho que ver con la autoestima. En la formación de la autoestima cobra especial importancia la familia y la escuela. ¿Qué se puede hacer para fomentar una buena autoestima en el niño?

1. Amor incondicional : la aceptación sin condiciones de los padres es, sin duda, la mejor estrategia para fomentar en el niño una buena autoestima. El niño debe estar seguro del amor de sus padres hacia él por sí mismo, no por lo que hace. Muchos trabajos han señalado que los niños que tienen una baja autoestima se sienten poco aceptados o rechazados por sus padres. Aceptar a un hijo implica, por ejemplo:

      -Demostrarle afecto, que se siente orgulloso de él, que disfruta de su compañía.

      -Demostrar que entiende lo que le preocupa, interesarse por sus problemas.

      -Aceptar sus limitaciones, no pretender que sea perfecto.

      -Demostrarle afecto incluso cuando se porta mal.

2. Brindarle apoyo : los padres deben demostrar a su hijo que ellos estarán allí cuando él necesite ayuda; los profesores deben expresar al niño que ellos pueden ayudarle cuando tenga dificultades en sus tareas escolares.

3. Ayudar al niño a encontrar aptitudes, intereses y actividades . Reforzar y potenciar sus capacidades: animar al niño a mejorar sus habilidades en las tareas que realiza de forma deficitaria y, sobre todo, potenciar aquellas que más le gustan y que mejor o más fácilmente hace. 

4. Corregirle cuando hace algo mal . Es importante que se critique su actuación, pero no su forma de ser. Es más adecuado decir ‘no has hecho bien la cama’ que ‘eres un gandul, torpe…’, mejor señalar ‘si hubieras estudiado más habrías aprobado este examen’ que ‘eres vago y tonto’…

5. Elogiarle por sus avances , por las cosas que hace bien. No exigir perfección ni rapidez. Valorar como válidos los resultados que vaya consiguiendo aunque no sean perfectos. A medida que haga las cosas le saldrán mejor y más deprisa.

6. No ser excesivamente sobreprotector. Se ha visto que los niños que están muy sobreprotegidos por sus padres tienen frecuentemente una baja autoestima. La sensación de podernos valer por nosotros mismos se construye día a día y depende de las actividades que realizamos y los problemas que afrontamos. Hay que dejar que el niño se enfrente por sí solo a sus problemas y que aprenda estrategias para superarlos. Los padres no estarán siempre ahí para resolver todos los problemas de su hijo.

En este sentido, es importante fomentar en el niño:

7. Una actitud activa dirigida a la resolución de problemas: 

      a) Valorar un problema como un desafío en vez de como una amenaza.

      b) Creer que los problemas son resolubles.

      c) Creer en la propia capacidad para resolver bien los problemas. 

      d) No esperar que los problemas se resuelvan por sí solos, no posponer la resolución del problema, no evitarlo.

      e) Búsqueda activa de soluciones.

Está claro que no basta con animar al niño a actuar de esta forma, sino que los padres y otros cuidadores deben comportarse del mismo modo, actuar de modelos de conducta a seguir para el niño.

8. Fomentar su autonomía . Es importante que el niño desde pequeño adquiera responsabilidades en casa y en la escuela: ayudar en pequeñas tareas de casa (poner la mesa, fregar los platos, hacer su cama, etc.), recoger su pupitre, ayudar a mantener en orden el aula…Estas tareas serán tanto más complejas conforme aumente la edad. Sin embargo, la autonomía va más allá de que el niño sepa valerse por sí mismo en las tareas cotidianas. Los padres no deben ser directivos y sí, en cambio, promover que el niño sea capaz de tomar sus propias decisiones, aún a riesgo de equivocarse, y de tener diferentes experiencias, aún a riesgo de ser negativas. Esto implica que es mejor aconsejar que ordenar, sugerir que imponer. 

9. No ser excesivamente exigente . Algunos padres fijan metas muy elevadas y esperan que sus hijos obtengan resultados excelentes. Otros padres no expresan de forma explícita este interés pero sí refuerzan al niño de forma diferencial en función de los resultados. Un exceso en las demandas externas que realiza la familia puede conducir a estados de elevada ansiedad en el niño. Éste puede estar preocupado por defraudar a sus padres si sus notas no son tan buenas como ellos esperan. En otros casos, son los propios niños los que se fijan metas muy elevadas. La mayoría de las veces se trata de niños y adolescentes inseguros y muy perfeccionistas, que basan su autoestima en conseguir ser el/la mejor en todo. En estos casos habría que:

      -Disminuir el nivel de exigencia de los padres. Éste debe ser realista e ir acorde con la capacidad del niño.

      -Crear una atmósfera de aceptación: el niño debe saber que sus padres no van a dejar de quererlo si lleva a casa malas notas.

      -Fomentar una vida equilibrada: el rendimiento en la escuela no lo es todo, también son importantes las diversiones.

      -Evitar hábitos perfeccionistas: estudiar hasta altas horas de la noche o repetir muchas veces un trabajo hasta que esté perfecto no es saludable. Es conveniente establecer un horario y unos objetivos de estudio realistas.

      -Programar actividades deportivas y culturales que le gusten al niño.

Fomentar hábitos saludables, promover nuevas experiencias… 

Es muy aconsejable que los niños tengan experiencias muy variadas . Esto les permitirá conocer a gente diferente y hacer amigos, conocerse mejor a sí mismos y saber cuáles son sus aptitudes e intereses más destacados, encontrarse con diferentes problemas y desarrollar habilidades y estrategias para resolverlos, etc. En definitiva, fomentar nuevas experiencias en el niño puede fortalecer su autoestima y sus recursos de afrontamiento y establecer una red de relaciones sociales.

El apoyo social es, sin duda, uno de los recursos más importantes para prevenir los problemas psicológicos, entre ellos los trastornos de ansiedad. Es importante fomentar las relaciones sociales del niño: dejar que realice salidas con otros niños, excursiones, dormir en casa de amigos, fijar una hora de regreso a casa que sea prudente pero no demasiado restrictiva…Cuantas más experiencias diferentes tenga el niño más estrategias desarrollará para afrontar problemas. Cuantos más amigos tenga mejor y más apoyado se sentirá para poder superar diferentes problemas.

Uno de los miedos que tienen los padres, especialmente cuando sus hijos son adolescentes, es que los amigos que lo rodean puedan influir negativamente en él. A los padres les preocupa que el chico pueda consumir alcohol, tabaco u otras drogas, se meta en peleas, etc. Es conocida la relación que existe entre las drogas y los problemas de ansiedad. Un consumo elevado de café, tabaco, alcohol u otras drogas puede tener consecuencias negativas para la salud mental y física del chico e interferir en sus actividades escolares o laborales y en sus relaciones familiares y sociales . Es importante que los padres:

      -Estén informados sobre las drogas.

      -Hablen con el chico/a de las drogas, de sus propiedades y efectos. Es mejor no mostrarse represor, transmitirle la idea de que puede hablar con sus padres abiertamente de lo que le preocupa.

      -No actuar como un policía: los padres no están las 24h con el hijo ni pueden evitar que el chico pruebe las drogas. Deben confiar en él e insistir en el diálogo.

      -Fomentar hábitos saludables: comer de forma sana y equilibrada, realizar ejercicio físico de forma habitual. El ejercicio físico ayuda a mejorar el estado de ánimo y a relajarse. Se trata de un ‘antídoto’ natural contra el estrés. 

Si bien realizar diferentes actividades para potenciar las aptitudes del niño es aconsejable y saludable, y promover diferentes experiencias permite desarrollar estrategias para afrontar problemas y construir una buena red de apoyo social, no hay que excederse ni en la cantidad de actividades a realizar ni en lo que se espera de ellas . Los niños con un exceso de actividades extraescolares muestran cansancio, estrés y se sienten presionados. Tienen la necesidad de cumplir con todo y con todos y se dan cuenta de que no pueden. Esto puede repercutir de forma negativa en su salud mental. Es recomendable:

      -No llenar la semana de actividades. Planificar un horario con el niño y destinar un tiempo suficiente a las tareas escolares, extraescolares y a su descanso. El horario debe ser realista.

      -Planificar actividades gratificantes para el niño. Por ejemplo, si al niño le cuestan las matemáticas se pueden destinar algunas horas a la semana a repasar esta materia, pero también a realizar otras actividades que al niño le resulten más agradables: fútbol, música…

      -Las actividades deben gustar al niño, no sólo a los padres. Algunos padres quieren que el niño estudie o practique una actividad que ellos no pudieron realizar en su infancia. Hay que escuchar lo que quiere el niño.

      -No hay que ser excesivamente exigentes con el niño. Hay que animarlo a que lo haga lo mejor que pueda, y reforzarlo por los pequeños avances, pero no exigir resultados.

Una última nota… 

Como se ha comentado a lo largo del texto, en la educación del niño y del adolescente participan tanto los padres como los profesores y otras personas próximas al niño. Es importante que:

      -Haya comunicación entre todas las personas que se encargan de la educación del niño y se informen mutuamente de los problemas que tenga.

      -Se haga un frente común para solucionar estos problemas ; esto implica que debe haber unidad de criterios y que todos deben trabajar en la misma dirección.